De su puño y letra nacieron más de 90 obras, y su imagen -junto a la de August Strindberg, Ingmar Bergman y Astrid Lindgren- es una de las más reputadas a nivel internacional, pero no sólo porque fue un autor prolífico que rompió con el molde 'insular' o 'imaginario' de la labor intelectual en los países escandinavos, sino, sobre todo, porque fue miembro de la Academia Sueca, que año tras año atrae la atención general del mundo literario, donde él jugó un rol determinante en la concesión del Premio Nobel a los poetas y narradores latinoamericanos.
Sin embargo, su actitud liberal fue blanco de las críticas provenientes de los intelectuales de la izquierda más radical, para quienes había muerto el Lundkvist revolucionario y creativo de los años 30, tras abandonar su posición como autor social y aceptar su ingreso a la Academia Sueca, en función de 'censor' y en desmedro de su vocación literaria.
A pesar de las críticas, fue galardonado con el Premio Lenin de la Paz, que él donó a un fondo para financiar la traducción de la literatura sueca a otros idiomas, y el gobierno español le otorgó la Medalla de Oro de Bellas Artes, en justo reconocimiento a su labor de promotor de la literatura hispánica en Suecia.
Con él compartió instantes de tristeza y alegría en Isla Negra, Moscú, Viena, Leningrado, y, para demostrarle su admiración, le dedicó un epistolario en el otoño de 1981: 'Tú fuiste, y seguirás siéndolo, un inigualable historiador de los pueblos y de los destinos humanos, pero para mí eres, sobre todo, el revelador de la naturaleza, los elementos y la materia, el predicador de un materialismo espiritualizado por la poesía.
Source:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=88379
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados