Tras ver como la selección argentina y Boca le dan la espalda, el 'pelusa' debe contemplar ofertas de trabajo menores como la de Irán o el Blackburn Rovers
Lo quería Ahmadineyad para dirigir a la selección de Irán, pero a Diego se le queda pequeño este trabajo, no por el presidente de aquel país, con quien estaría encantado de iniciar una relación para completar su círculo de amistades peligrosas, que ya incluye a Fidel Castro y Hugo Chavez.
Le llega ahora una llamada del enemigo, o sea de Inglaterra, del norte, de una ciudad de apenas 100.000 habitantes pero con un equipo de fútbol en la Premier League.
Los nuevos dueños desean ampliar la estructura del cuerpo técnico y piensan en el 'pelusa', pero no para sentarse en el banquilo sino para un puesto como director técnico tras la salida de Sam Allardyce, o como embajador de los Rovers.
Source:
http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2010/12/15/futbol/1292408335.html
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